Cecilia, Stoyna & Erika / Chile. 2026
Chile · julio 2026
- Entrevistada
- Cecilia, Stoyna y Erika
- Duración
- 4:51
Tejer la vida desde la tierra: Sabiduría, cestería y la magia de lo cotidiano con Cecilia, Stoyna y Erika
En esta nueva e inspiradora entrevista para Naturólogas, conocemos a Cecilia Pulgar (Chechi), Stoyna Mavroski y Erika Arteaga. A través de su conversación, nos invitan a reflexionar sobre la naturaleza no como un concepto lejano, sino como nuestra fuente de origen, una inagotable recarga de energía y un verdadero «cable a tierra» con lo antiguo y lo esencial.
Las raíces de la infancia: El campo como escuela
La profunda conexión que estas tres mujeres sienten por su entorno se sembró en su niñez. Erika, criada en el campo por sus abuelos y padres, aprendió desde muy pequeña a escuchar la sabiduría que se esconde incluso en «una simple ramita». Stoyna atesora la libertad de sus veraneos en las tierras de sus abuelos maternos: una infancia inolvidable sin luz eléctrica ni celulares, donde la felicidad consistía en embarrarse, recolectar frutas silvestres y cazar mariposas. Por su parte, Cecilia, nieta de agricultores, creció visitando el campo diariamente. Hoy tiene el privilegio de vivir en ese mismo terreno ancestral, rodeada de árboles que ella misma plantó cuando apenas tenía 10 o 12 años, un recordatorio vivo de su amor por la tierra.
El arte de crear con las manos
Para Erika, la naturaleza es también su sustento y su mayor orgullo. Su trabajo está 100% ligado a la tierra, ya que se dedica a la cestería tradicional, utilizando como materia prima fibras vegetales puras que ella misma obtiene, como la pita, la hoja de choclo y la totora. Este oficio, que describe como algo que la llena y la satisface por completo, es un testimonio de cómo el ser humano puede depender de manera armónica de lo que la tierra provee de forma natural.
La belleza de lo simple y la resiliencia comunitaria
Para Cecilia y Stoyna, el día a día en el campo es un regalo constante que se saborea en los detalles más sencillos: cosechar un tomate sembrado por ellas mismas, contemplar el atardecer, sentir la brisa en la cara o dormir una siesta sobre el pasto. Sin embargo, esta conexión va mucho más allá del disfrute personal. Tras aprender a compostar, han aprendido a aprovechar al máximo cada residuo orgánico. Esta filosofía de cuidado y reciclaje es la que Stoyna lleva a sus clases con jóvenes que presentan algún grado de discapacidad. Con una profunda sensibilidad social, Stoyna les enseña el valor de reutilizar y arreglárselas por sí mismos. Sabiendo que «la vida es cara» y que sus padres «no son eternos», los prepara para enfrentar el futuro con herramientas prácticas, enseñándoles a ver abundancia y oportunidades en todo lo que los rodea.
Cecilia, Stoyna y Erika nos recuerdan que volver a la tierra es, en última instancia, volver a nosotros mismos y aprender a cuidar de nuestra comunidad con los recursos que la naturaleza nos regala con tanta generosidad.
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