Entrevistas

Agustina Grasso sobre la Modificación de la Ley de Glaciares / Argentina, 2026

Argentina · abril 2026

Entrevistada
Agustina Grasso
Entrevista
Macarena G. Mavroski
Duración
8:58

La militancia de la alegría en tiempos de resistencia: Agustina Grasso y la defensa incansable de los glaciares

En un momento de profunda transformación y resistencia socioambiental en Argentina, la periodista y activista Agustina Grasso conversó con Naturólogas tras la aprobación de la polémica modificación de la Ley de Glaciares en la Cámara de Diputados. A pesar del complejo escenario político y ecológico, su testimonio nos regala una poderosa brújula para estos tiempos: la certeza de que la resistencia no solo se hace con rabia, sino también tejiendo redes y sosteniendo la alegría como un acto profundamente revolucionario.

El agua en la mira: Lo que está en juego

Para comprender la urgencia de la defensa de los glaciares, Agustina nos invita a mirar hacia atrás. La Ley de Glaciares original, sancionada en 2010 tras una ardua lucha social, constituyó un hito histórico de protección ambiental. Esta ley creó un inventario nacional para salvaguardar tanto las masas de hielo como la zona periglaciar —su entorno protector inmediato— de actividades industriales destructivas, especialmente de la minería metalífera.

A pesar de contar con este marco regulatorio, el territorio ya venía sufriendo graves vulneraciones. Agustina recuerda episodios alarmantes, como el desastroso derrame de cianuro de la minera Barrick Gold en 2015 y la destrucción física de glaciares para la apertura de caminos industriales. Sin embargo, la modificación impulsada en 2026 bajo el gobierno de Javier Milei —caracterizado por Agustina como un mandatario negacionista climático— pretende ir aún más lejos. Esta reforma, de carácter regresivo para los derechos de la naturaleza, busca debilitar la protección de las zonas periglaciares y transferir el poder de decisión a las provincias, fragmentando el acuerdo nacional que garantizaba la protección unificada de estas reservas estratégicas de agua dulce en el planeta.

La marea social y el poder de Escazú

Frente al intento oficial de tramitar esta reforma de manera «exprés», la ciudadanía argentina activó sus mecanismos de defensa. Agustina destaca el rol crucial del Acuerdo de Escazú, el cual permitió convocar a una audiencia pública histórica en la que se inscribieron más de 105.000 personas dispuestas a alzar su voz por el agua dulce. Aunque finalmente solo se permitió la intervención activa de unas 200 personas —un hecho que fue ampliamente denunciado por los colectivos ambientales—, la masividad de la convocatoria demostró el inmenso interés y compromiso de la sociedad civil.

El día de la votación en la Cámara de Diputados, que culminó con una estrecha aprobación de la reforma (137 votos a favor frente a 111 en contra), se registraron más de 50 manifestaciones simultáneas a lo largo de todo el país y vigilias frente al Congreso, las cuales incluso derivaron en detenciones en la provincia de Mendoza. Para Agustina, aunque la votación parlamentaria favoreció los intereses de las grandes mineras frente al bienestar del pueblo, la verdadera victoria radica en el despertar colectivo de las comunidades en los territorios.

Hacer red y la revolución de la alegría

Al reflexionar sobre cómo las mujeres y las Naturólogas pueden enfrentar este escenario donde pareciera gobernar «la crueldad y la violencia» —afectando de manera cruzada tanto a los derechos de la naturaleza como a las conquistas de las mujeres y disidencias—, Agustina nos invita a buscar una profunda fortaleza interna.

Su consejo no es el repliegue ni la resignación, sino la acción colectiva: es el momento de hacer red. En épocas de crisis socioeconómicas y políticas restrictivas, la comunidad se vuelve el único espacio seguro de contención. Agustina nos llama a «militar la alegría» y a abrazar lo que define como la revolución de la alegría: buscar de manera activa y consciente espacios de cariño, risas compartidas, contención mutua y conciencia ecológica. Esta felicidad compartida es una trinchera inexpugnable, una fuerza vital que sostiene la esperanza en los territorios y nos recuerda que estos escenarios oscuros no serán eternos y que, armándonos en comunidad, siempre seremos capaces de apostar por un futuro mejor

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