Constanza Espinosa, Fundación Glaciares Chilenos / Chile, 2026
Chile · agosto 2026
- Entrevistada
- Constanza Espinosa
- Entrevista
- Macarena G. Mavroski
- Duración
- 13:40
La naturaleza en lo cotidiano: El viaje de Constanza Espinosa hacia la defensa ambiental y la fuerza colectiva
Encontrar inspiración en medio de la crisis actual requiere, a veces, cambiar de perspectiva. En una íntima conversación con Macarena G. Mavroski para Naturólogas, Constanza Espinosa, directora de la Fundación Glaciares Chilenos, nos invita a derribar mitos sobre el activismo, a redescubrir la naturaleza en nuestro día a día y a abrazar la sensibilidad como nuestra mayor fortaleza.
Redescubrir lo que nos rodea: De Puente Alto a la cordillera
Para Constanza, la naturaleza no es un destino lejano al que debemos viajar; es todo lo que nos rodea y de lo cual formamos parte activa. A menudo nos desconectamos de ella al pensar únicamente en bosques nativos o glaciares distantes, olvidando que en Chile basta con mirar la cordillera desde la ciudad, caminar por áreas verdes o escuchar a las aves para reconectarnos con lo natural.
Esta profunda sensibilidad nació durante su infancia en Puente Alto, una zona que entonces transitaba de lo agrícola a lo urbano, teniendo siempre a la imponente cordillera nevada como protagonista del paisaje. Marcada por veranos donde su familia pasaba hasta tres meses acampando junto al río, sin luz eléctrica y durmiendo bajo las estrellas, Constanza aprendió de su padre a observar el entorno de manera espontánea. Esas lecciones cotidianas, sin estructuras forzadas, sembraron en ella una fascinación por lo natural en su estado más puro y real, una huella que define todo lo que hace hoy.
Un optimismo ético frente a la crisis
Al mirar el presente, Constanza reconoce que enfrentamos una crisis sistémica y ecológica profunda, marcada por una dolorosa desigualdad territorial: mientras algunas comunidades carecen de agua o vivienda básica, otros sectores despilfarran recursos sin conciencia.
Sin embargo, su respuesta no es la parálisis, sino un optimismo adaptativo. Confiando en la capacidad histórica de la humanidad para crear herramientas de supervivencia, Constanza sostiene que los adultos tienen la responsabilidad ética de transmitir esperanza a las nuevas generaciones. Para ella, caer en la desesperanza anula la creatividad y la voluntad necesarias para construir un futuro habitable, recordándonos que, pase lo que pase, la Tierra siempre prevalecerá.
Ciencia abierta y referentes que inspiran
En su camino, la búsqueda de referentes femeninos ha sido fundamental para romper el mito de la competencia entre mujeres. Constanza destaca especialmente a la astrónoma y divulgadora Tere Paneque, valorando su capacidad para simplificar conceptos complejos y su honestidad al compartir de forma transparente tanto sus frustraciones como sus éxitos en redes sociales. Esta transparencia resuena con los desafíos de la Fundación Glaciares Chilenos. La divulgación científica suele enfrentarse a la resistencia de las «ciencias duras», un ámbito que a veces sigue viéndose como una «reunión de caballeros» ilustrada que rechaza metáforas sencillas —como explicar que un glaciar es un «río de hielo»— para educar a la comunidad. Para Constanza, humanizar la ciencia y democratizarla es un acto de valentía indispensable.
La sensibilidad femenina como superpoder
El mensaje de Constanza para las mujeres que enfrentan una sociedad estructurada históricamente por y para hombres es claro: la sensibilidad y la conexión emocional no son debilidades, son un superpoder. Nos invita a abrazar nuestros propios ciclos y variaciones biológicas en lugar de exigirnos una productividad constante y lineal de 24/7.
Frente al «síndrome del impostor», propone un ejercicio diario de autorreconocimiento, mirando el camino recorrido y los logros alcanzados para pararse con seguridad ante el mundo. Pero este viaje no se hace en soledad; se construye en comunidad basada en la admiración mutua y el apoyo.
Evocando una lección de su padre y su amor por El Señor de los Anillos, Constanza nos recuerda cómo un ser simple, como el hobbit Frodo, sin poderes sobrehumanos pero armado de amistad, valor y convicción, logra superar un caos aparentemente inabarcable. Su historia nos demuestra que, ante la adversidad más terrible, ninguno de nosotros camina solo y que la comunidad unida siempre puede marcar la diferencia.
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