Kat San Martin / Chile, 2026
Santiago, Chile
- Entrevistada
- Kat San Martín
- Entrevista
- Macarena G. Mavroski
- Duración
- 9:06
El Latido de los Gigantes: Conectar con Nuestras Raíces, Sanar el Ritmo y Encontrar Nuestra Manada
Cuando pensamos en el cuidado de la tierra, solemos imaginarlo como una tarea que se aprende en los libros o en clases de ciencias en el colegio. Sin embargo, para nuestra invitada de hoy, la verdadera conexión ambiental se sembró de forma mucho más profunda y cotidiana: en el patio de su casa rodeada de animales, en la sombra de un árbol de más de 600 años y en el amor de unos padres que le enseñaron a mirar el mundo sin separaciones.
Conversamos con Kat San Martín, activista ambiental y defensora de los derechos humanos, quien nos invita a bajarnos de la velocidad del Google Calendar, a honrar la herencia de nuestros afectos y a recordar que en este camino de resistencia y amor por la tierra, nunca estamos solas.
1. El Abuelo Tineo: Un antes y un después en el bosque
Para Kat, la naturaleza no es un concepto abstracto o un destino de fin de semana; es un todo orgánico e inorgánico del cual formamos parte activa. Aunque sus padres siempre inculcaron en ella y en sus hermanos el amor por acampar y hacer trekking, hubo un hito en su infancia que cambió su perspectiva para siempre: conocer al «abuelo Tineo», un árbol de más de 600 años que habita en la zona de Valdivia.
Pararse frente a ese gigante y comprender que su vida ha visto pasar al menos seis generaciones humanas fue una revelación. En ese instante, Kat comprendió que somos parte de algo muchísimo más grande y sintió el deseo profundo de aprender a preservarlo y cuidarlo.
2. Hermanos de cuatro patas y la oveja verde de la familia
Otro de los pilares que forjó la mirada de Kat fue la hermosa crianza que le dieron sus padres. En su hogar nunca existió el concepto de «mascota». Perros, gatos, gallinas, patos, conejos y hámsters eran considerados integrantes oficiales de la familia; eran, literalmente, sus hermanos chicos y había que hacerse cargo de ellos con el mismo respeto y cuidado.
Esta convivencia tan íntima con otras especies la llevó a tomar una decisión radical a los 12 años: transformarse en vegetariana. Aunque en su momento fue sumamente criticada por su entorno familiar y tildada como la «abeja verde» de la casa, Kat se mantuvo firme en su convicción de no dañar a otros seres sintientes. Una semillita de empatía que su propio padre plantó al enseñarla a observar el mundo, aunque él mismo no se enterara de que estaba forjando a una futura activista climática.
3. Detener el reloj en la selva de cemento
Hoy en día, Kat trabaja en la intersección de los asuntos ambientales y los derechos humanos, moviéndose siempre desde la corazonada y la intuición. En un presente marcado por crisis complejas e interconectadas, ella reconoce lo difícil que es vivir sin contradicciones en medio de una ciudad acelerada como Santiago.
Nos confiesa que muchas veces se descubrió corriendo de un lado a otro, completando listas de tareas y esclava de las notificaciones del calendario. Por eso, su activismo hoy también pasa por aprender a parar, detenerse a observar y sentir la naturaleza urbana que nos rodea en el día a día. Construir un futuro resiliente requiere que tomemos decisiones conscientes en el presente y que bajemos el ritmo para sanar de verdad.
4. Gatos, botas de esperanza y el diseño del futuro
Para profundizar en las soluciones frente a la crisis climática y comprender su complejidad, Kat nos deja recomendaciones maravillosas:
- Un libro: El clima, del colectivo de divulgación científica El Gato y la Caja. Un libro con un diseño editorial e ilustraciones hermosas que explica de forma muy visual cómo el activismo, la tecnología, la ciencia y las políticas públicas pueden unirse para diseñar un futuro sostenible.
- Una película: Wall-E. Kat conecta profundamente con esta historia y destaca la famosa escena de la pequeña planta creciendo dentro de la bota como el símbolo perfecto de la esperanza que debemos mantener y construir de manera colectiva.
5. No pierdas la esperanza: Encuentra tu manada
Su mensaje final para todas las mujeres que sienten angustia o ecoansiedad ante el estado del planeta es un abrazo de calma y un llamado a la acción: no pierdan la esperanza y encuentren a su manada.
No estamos solas en esto. Somos muchas las que estamos empujando con fuerza desde distintas veredas. Buscar esos grupos de contención, esas tribus de personas que comparten tus mismos valores y sentires, es vital para sostenernos, protegernos y continuar trabajando juntas por el bienestar planetario.
